
POSTALES DE VERANO
Podemos pasar unas vacaciones en un lujoso resort con todo incluido, en un concierto abarrotado de gente o en una playa desierta. Podemos haber gastado mucho o nada, pero frente al dinero, cuando pase el verano, habrá algo que el dinero no podrá pagar: nuestros recuerdos.
Frente a la obsesión contemporánea de comprarlo todo y fotografiarlo todo, existen los recuerdos del verano, los instantes que se guardan en la retina más allá de una imagen compartida en redes. Se trata de segundos, un inspirar y expirar de sensaciones grabadas a fuego en nuestra memoria de la felicidad.
No se trata de tenerlo todo archivado en un álbum, sino de tener lo justo y recordarlo despacio, como quien paladea con gusto la última cucharada de un helado.
De esos instantes emanan estos trabajos. De situaciones que nos recuerdan cómo nos sentimos ese día en el que el verdadero lujo no era tenerlo todo sino no necesitar nada.
Porque no todo en la vida tiene que ser ruido, abundancia, estímulo y necesidad de agradar a los demás. Existe un lujo, el lujo mental que dignifica lo mínimo, que se conforma con un segundo, que tiene suficiente con captar la plena atención de todos nuestros sentidos gracias a la quietud del alma.
Estas postales, que tienen como remitente el silencio y la concentración, llegan para recrearse en uno mismo. Antes de sumergirnos de nuevo en la vorágine de septiembre, dejemos que sean un bonito recuerdo del verano que se va.
INFORMACIÓN:
Entrada libre
Horario: de 9h a 21h
Edificio Rectorado, Universidad de San Jorge
Villanueva de Gállego, Zaragoza
Zaragoza
